El gigante que vivió en Lucena en el siglo XI

30/Mar/2015

Cordópolis (España), Por Alfonso Alba

El gigante que vivió en Lucena en el siglo XI

Hace ocho años, en 2006, la Consejería de
Obras Públicas construyó la Ronda Sur de Lucena. Maquinaria pesada topó con un
gigante sin saberlo. Los arqueólogos tampoco lo sabían. Hasta entonces, había
muy pocos testimonios que probaran de una manera arqueológica la importancia
que Lucena había tenido en los siglos X y XI, durante el esplendor de Al
Andalus, como comunidad judía. Hasta entonces. Las máquinas se toparon con una
necrópolis judía, que además de demostrar el pasado hebreo de la ciudad dieron
con los restos de un gigante que se acaba de hacer famoso tras la divulgación
en El País de un estudio publicado en la revista especializada
AnthropologischerAnzeiger.
Los trabajos de movimiento de tierras pusieron
al descubierto restos humanos correspondientes al cementerio antiguo de la
ciudad en época medieval andalusí, que en Lucena corresponde a la comunidad
judía gobernante. Según el reportaje de El País, el pueblo de Lucena se llamaba
entonces Eliossana (“Dios nos salve”, en hebreo) y vivía su máximo esplendor.
Funcionaba como una ciudad judía independiente del poder islámico de Córdoba,
Sevilla y Granada. “Los musulmanes y los cristianos tenían prohibida la entrada
al interior de su recinto amurallado”, explica Botella, director del Museo
Arqueológico y Etnológico de Lucena. Según IbnHawqal, un viajero musulmán del
siglo X, Lucena era la ciudad en la que los judíos castraban a los esclavos
para destinarlos a los palacios de los mandatarios musulmanes.
Pero volviendo a los restos hallados, en la
zona se encontró la tumba de un gigante, bautizada como TB.4. Apenas se conoce
su nombre ni sobre todo su historia, más allá de que murió con 30 años y que
está documentado que sufrió gigantismo, una enfermedad. Su tamaño no ha podido
ser calculado exactamente, ya que la excavadora se llevó por delante sus
piernas. Pero sí se sabe que el tamaño de su mandíbula, superior a los 10
centímetros, era descomunal, mucho mayor que los 7,5 centímetros de media que el
resto de sus vecinos. a hipótesis de los científicos es que el grandullón de
al-Ándalus padecía una enfermedad rara que hace que una glándula en la base del
cerebro, la hipófisis, fabrique demasiada hormona del crecimiento.
Tras una intervención arqueológica de cinco
meses, y la realización de la correspondiente memoria arqueológica del
yacimiento, el Ayuntamiento de Lucena reservó la parte norte de este cementerio
histórico para su conservación. En virtud del convenio de colaboración firmado
por el Ayuntamiento de Lucena con la Federación de Comunidades Judía de España
se valló y adecentó el espacio de reserva para el reenterramiento de los
escasos restos humanos, tras su completo estudio antropológico. La comunidad
judía protestó tras el hallazgo de la necrópolis, y entendió que los restos,
por muy antiguos que fuesen, debían seguir descansando en el lugar en el que
fueron depositados. El gigante de Al Andalus también.